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divendres, 24 d’abril del 2009

This is Northern Soul: 3ª parte




THE EXCITERS. Blowing Up My Mind.


Tercera part de l'article This is Northern Soul, escrit per J. Luis Paz Grajera (Madrid) per a l'AMPLI.

LA ESCENA SE ESTABLECE: GOLDEN TORCH


La escena estaba establecida, la gente involucrada en ella demandaban nuevos “descubrimientos”, nuevos sitios donde escucharlos y dejarse llevar en maratonianas sesiones de baile frenético hasta el amanecer, así que sólo era cuestión de encontrar el lugar que reuniera las condiciones adecuadas y tuviera la atmósfera apropiada, la nueva meca, la allnighter que todos empezaban a echar de menos. Hubo unos cuantos locales del norte que vinieron a llenar el vacío dejado por el Wheel, entre ellos el Catacombs, en Wolverhampton –que aunque no celebraba sesiones de toda la noche era un buen sitio para comprar y vender discos y escuchar Soul de importación-, Bletsoe, en Bedforshire, Up The Junction, en Crewe, etc. Lo habitual era que estas allnighters se anunciaran por el boca a boca, no había flyers ni anuncios en revistas, lo cual a veces llevaba a los soulies a peregrinar infructuosamente, recorriendo cientos de kilómetros para descubrir que la sesión de la que se había hablado durante toda la semana había sido cancelada a última hora, o peor aún, había sido un bulo.

En 1972 hubo un lugar que capturó las almas y la imaginación de los aficionados al Soul y se convirtió en su casa espiritual, el Golden Torch, en la zona de Tunstall, Stoke-on-Trent. El Torch, como llegó a ser conocido, celebró su primera allnighter dedicada al Northern Soul el 11 de marzo de 1972. El club, ubicado en lo que había sido un antiguo cine, funcionaba ya desde 1965 ofreciendo actuaciones en directo de grupos que estaban regularmente presentes en las listas de éxitos, aunque no era en absoluto ajeno al Soul, por lo que aseguraba la asistencia de un gran número de mods.
La música negra americana de los años sesenta fue haciéndose cada vez más hueco en el Torch, sobre todo tras la entrada en el equipo de dj’s de un tal Keith Minshull en el año 1969 y el establecimiento de sesiones regulares dedicadas exclusivamente al Soul, habitualmente los viernes. A sugerencia de Minshull, el promotor Chris Burton puso en marcha la primera allnighter sin tenerlas aún todas consigo. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que aquellos chiflados que acudían a la llamada de Minshull y compañía y hacían interminables colas para entrar en su local y bailar durante toda la noche canciones que él en su vida había escuchado podían representar un buen negocio, y así fue como estableció una periodicidad semanal para tales eventos.


THE CHARADES. The Key To My Happinness.


La reputación del Torch se engrandeció en gran medida gracias al espléndido plantel de dj’s con los que contó. Entre ellos destacaba, aparte del propio Minshull, su amigo Colin Diamond. Colin era un ávido coleccionista ya desde la tierna edad de nueve años, y su amor por la música le había llevado a iniciarse como pinchadiscos en los clubes juveniles locales y a visitar con regularidad las tiendas de discos de Stoke-on-Trent, en una de ellas sería donde conocería a Minshull. A los doce años ya tenía muy claro que quería dedicarse profesionalmente a programar música en los clubes, motivo por el cual se cambió su apellido, de Diamond a Curtis, con la intención de que sus profesores no supieran de sus actividades extra escolares. Otros pinchadiscos que contribuyeron a agrandar la leyenda del Torch fueron Alan Day, Martyn Ellis, Ian TNT Turner, Johnny Beggs o el mismísimo Ian Levine. Todos ellos tenían un gran seguimiento a nivel local en sus respectivas ciudades de origen (Burton-on-Trent, Manchester, Blackpool o Wolverhampton), y había una pléyade de fanáticos que les seguían allá donde pincharan, un hecho que fue decisivo para el éxito a nivel nacional de la nueva meca del Soul.
La programación de actuaciones en directo de artistas Soul habitualmente acompañados por sus respectivas bandas, fue lo que llevó definitivamente al Torch a los altares del Northern Soul. Por su escenario desfilaron nombres consagrados y venerados como The Drifters, Fontella Bass, James and Bobby Purify, Junior Walker, Edwin Starr o The Elgins. Sin embargo hubo una actuación en particular que es recordada como la mejor de todas las que allí hubo, el tipo de evento legendario que todo el mundo parece haber presenciado y nadie parece haberse perdido, ese tipo de suceso del que todo el mundo tiene una anécdota que contar: el cantante que grababa para el muy apreciado sello Okeh de Chicago, el mismísimo Major Lance.


MAJOR LANCE. The Beat.


El día 9 de diciembre de 1972, Major Lance apareció en el escenario del Torch y maravilló a todos los allí presentes, una audiencia que superaba en mucho la capacidad de 680 personas que tenía el local. Lance era el tipo de artista reverenciado por los amantes del Northern Soul, algunas de sus canciones se habían convertido en auténticos himnos para la escena, como You Don’t Want Me No More, Ain’t No Soul o Investigate. La excitación y la increíble atmósfera de esa noche tan especial se pueden percibir a través de los surcos del disco en directo que fue grabado ese mismo día para la posteridad, Major Lance Live At The Torch, que apareció en el sello Contempo.
Desgraciadamente, una vez más, los problemas con asuntos de drogas llevaron a las autoridades locales a tomar cartas en el asunto tras una campaña de acoso y derribo por parte de la prensa local contra el local de Tunstall, y a mediados de 1973 le fue retirada la licencia de apertura. El Torch ya era historia.
Fueron grandes en el Torch:

You Don’t Want Me No More de Major Lance
Slices Tomatoes de Just Brothers
A Little Togetherness de The Younghearts
Unsatisfied de Lou Johnson
Just Like the Weather de Nolan Chance
Crackin’ Up Over You de Roy Hamilton
Angel Baby de Darrell Banks
Blowing Up My Mind de The Exciters
I Still Love You de The Superlatives
Investigate de Major Lance



MAJOR LANCE. Investigate.



MANTENIENDO LA FE: BLACKPOOL MECCA




Tras el cierre del Twisted Wheel e incluso antes de que comenzaran las allnighters en el Torch, ya había un local que mantenía la fe en el norte de Inglaterra, el Highland Room, situado en el edificio Tiffany’s y gestionado por la organización Mecca, en la costera ciudad de Blackpool.
Un dj local, Tony Jebb, acostumbraba a programar música de la Motown, cosas como Tears of A Clown de Smokey Robinson and The Miracles o Heaven Must Sent You de The Elgins. Su compañero en las tareas de pinchadiscos, Stuart Freeman, solía programar cosas más pop, lo que llevó a uno de los asistentes regulares a recomendar la entrada en el equipo residente de Les Cockell, curtido tras los platos del Twisted Wheel. No fue otro que Ian Levine el que propuso a los gerentes del local la participación en las sesiones de su amigo Les, que ya se había beneficiado en el Wheel de los préstamos que éste le había hecho para dar a conocer el material que estaba amasando en sus viajes a los Estados Unidos. Levine, que todavía no pinchaba, era ya por entonces toda una controvertida figura dentro de la escena gracias a sus “préstamos” y a su aportación de material, y prueba de ello es que aparece mencionado y fotografiado en el reportaje que publicó la revista Blues and Soul tras la visita de Dave Godin en agosto de 1971 y que catapultó la reputación del Highland Room, tal como ya lo había hecho con el Twisted Wheel.
La oportunidad de Levine llegó por fin. Les Cockell cayó enfermo y toda la presión para sustituirle recayó en el chico de Blackpool. A pesar de los nervios, Ian salió triunfante de la sesión, y cuando Les se recuperó Ian acordó con él pinchar en sábados alternativos. Tras un tiempo, Ian empezó a sentirse bastante frustrado con la lista de temas que estaba programando Les, considerando que su estilo se estaba suavizando mientras que él apostaba por temas más rápidos. Fue la época en la que se inauguraron las allnighters del Torch, y para el equipo del Highland Room, y sobre todo para Levine, estaba claro que en la competición salían perdiendo.
Chris Burton, el promotor del Golden Torch, quería en su equipo a los mejores dj’s del momento y le hizo una oferta a Tony Jebb que este no pudo rechazar. Cuando las allnighters del Torch adquirieron proporciones míticas, Ian se moría de ganas de formar parte de aquello, así que no se lo pensó dos veces cuando fue requerido para el Torch a instancia de Tony Jebb. Su debut en Stoke no pudo ser más apropiado, se puso tras los platos la misma noche que Major Lance actuaba.

Pero poco después de esa mítica actuación de Lance, el Torch comenzó a ser mirado con lupa por las autoridades locales por sus problemas de drogas y por superar el aforo para el que tenía licencia en repetidas ocasiones. Fue entonces cuando los dj’s empezaron a desertar uno tras otro. Irónicamente, Keith Minshull y Colin Curtis, que eran de Stoke, acabaron trasladando sus cajas repletas de singles de vinilo a Blackpool, lugar de residencia de Ian Levine, mientras que éste pinchaba en Stoke.
Tras la allnighter final del Torch, en la que Levine pinchó junto a Martyn Ellis y Andy Hanley, no había duda de que la escena se había trasladado a Blackpool, donde Curtis y Minshull estaban atrayendo cada sábado a un número creciente de conversos soulies. Ian tuvo que esperar a que Minshull dejara la cabina del Highland Room en verano de 1973 para volver a deleitar a grandes audiencias, formando junto a Curtis una de las más memorables parejas de dj’s que hayan existido, probablemente los más grandes descubridores de Soul raro, con una habilidad y una determinación fuera de lo común a la hora de encontrar los más preciados “tesoros” de la música negra americana.
Aproximadamente, fue en esta época del apogeo del Highland Room cuando comenzó la práctica de “cubrir” los discos. El término “cubrir” (to cover, en inglés) significaba tapar la galleta del single con un nombre inventado, tanto para los intérpretes como para las canciones, aunque también era un juego de palabras en referencia a otro de los significados en inglés de to cover, como es versionar una canción. Esto no se hacía tanto para competir en ventaja con otros disc jockeys como para mantener la exclusividad de un single en cuestión y preservar su valor, evitando copias piratas de mala calidad que podían terminar en las tiendas a un precio irrisorio, robándole al dj y al local una de sus principales bazas. Coleccionistas renombrados, como Simon Soussan, con importantes contactos en los Estados Unidos, eran capaces de seguir el rastro y encontrar virtualmente cualquier disco de Soul, sólo era preciso saber el título de la canción, el artista y el sello que lo editaba, después de tener una copia ésta podía duplicarse y prensarse sin ningún tipo de autorización y venderse por unos meros peniques. Aún así, no podía mantenerse engañado por mucho tiempo a un fanático obseso soulie, y de vez en cuando solía haber ceremonias de “descubrimientos” cuando ya no tenía demasiado sentido seguir cubriendo con un nombre de artista y un título ficticios determinados discos.
Fueron famosos “covers”:
My Heart’s Wide Open de Freddie Jones era en realidad Crazy Baby de los Coasters. Así mismo Good Guys de Edie Walker era You Can’t Tell the Good Guys from the Bad de Patricia Valentine. Double Cookin’ de Checkerboard Squares fue presentada como Strings A Go-Go de Bob Wilson Sounds. Y quizá el más cacareado, I Can’t Help Lovin’ You de Paul Anka se le atribuyó a un tal Johnny Caswell.

Coasters - Crazy Baby
Found at skreemr.com


La escena ya llevaba unos cuantos años desarrollándose, desde las veladas en el Twisted Wheel, pasando por emblemáticos clubes como Catacombs o Va-Va’s, las intermitentes sesiones en el Highland Room, y la explosión del Golden Torch, todo cimentado en los nuevos descubrimientos, nuevos discos antiguos que podían llegar a ser monsters tras unas cuantas pinchadas, una fuente inagotable de material adquirido en viejas tiendas de segunda mano y polvorientas cajas olvidadas en almacenes. ¿Realmente era una fuente inagotable? No pensaron lo mismo Ian Levine y Colin Curtis, para ellos la calidad de los nuevos descubrimientos iba en descenso, y era difícil mantener el altísimo nivel alcanzado y seguir abasteciendo a la escena con el material de los años sesenta del que se estaban proveyendo. Pensaron que la escena tenía que evolucionar, y empezaron a relegar los oldies en favor de un Soul más contemporáneo, más acorde con las tendencias funk y el emergente sonido disco de la época.
La postura de los dj’s de Blackpool Mecca generó el cisma entre la parroquia soulie, ¿era legítimo que hubiera una evolución en el Northern Soul, o por el contrario la escena debía seguir basándose en encontrar oldies perdidos en el tiempo? Ian y Colin apostaron decididamente por la primera opción ganándose no pocas críticas y partiendo, según algunos, la escena en dos. Pero aquellos que estaban descontentos con la “evolución” de su escena pronto encontrarían motivos para mantener la fe.
Fueron grandes en Highland Room:

Hold Back The Night de The Trammps
Turnin’ My Heartbeat Up de The M.V.P.’s
Branded de Robert Knight
Temptation is Calling My Name de Lee David
The Larue de Lara Edmund Jr.
Love Factory de Eloise Laws
Soul Self Satisfaction de Earl Jackson
It Really Hurts Me Girl de The Castairs
Key to My Happiness de The Charades
You Didn’t Say a Word de Patti Austin





THE EXCITERS. Blowing Up My Mind.



L'última part de l'article titulat "Saliendo del underground: WIGAN CASINO", es publicarà properament.

divendres, 10 d’abril del 2009

This Is Northern Soul: 2ª parte




JAMES FOUNTAIN. Seven Day Lover.


Segona part de l'article This is Northern Soul, escrit per J. Luis Paz Grajera (Madrid) per a l'AMPLI.


UN SONIDO


Una de las cuestiones que la mayoría de la gente de la escena Soul se ha planteado es si hay alguna manera de distinguir un tema Northern Soul de otro que no lo es. La verdad es que cualquier apasionado te lo podría decir con tan sólo escuchar unos pocos segundos de una canción, pero para los profanos es un poco farragoso, ya que la música que ha sido calificada o clasificada como Northern Soul no fue creada para encajar en tal definición, sino que tal definición se aplica a la música Soul que reúne una serie de requisitos y tiene unas determinadas características. Por definición, cualquier tema americano de música Soul producido durante los años sesenta y que tenga el ritmo de un tema Motown, es decir, rápido, melódico, con dedos chasqueando el compás 4/4, rasgueo cortante de guitarra eléctrica, bajo repetitivo, trompetas quejumbrosas, xilófonos, cuerdas... es susceptible de ser calificado como Northern Soul.
Este tipo de sonido se puso de moda debido al gran éxito alcanzado por el sello discográfico Motown a mediados de los años sesenta, y fue llevado a la perfección por los Funk Brothers, o lo que es lo mismo, por los músicos de sesión que participaron en la gran mayoría de las grabaciones de la discográfica de Detroit de 1959 a 1972. Durante su apogeo, hubo una gran cantidad de sellos independientes que intentaron a su manera y con sus limitados medios aprovechar ese éxito lanzando temas en una onda similar. Algunas compartían ubicación geográfica con Motown en Detroit, como es el caso de Golden World y Ric Tic (que más tarde serían absorbidas por Motown), y otras muchas se situaban en los lugares más recónditos de los Estados Unidos. Es de este tipo de producciones, que en su día fracasaron estrepitosamente ya fuera por la pobre distribución o por la saturación del mercado, de las que se ha nutrido siempre la escena Northern Soul.
Las compañías de discos pequeñas no podían permitirse hacer lanzamientos a gran escala, se tenían que conformar con prensar unos cuantos cientos de copias y hacerlas circular a un nivel muy reducido entre los dj's y tiendas de su zona de influencia más próxima. Otra posible explicación para que tales discos pasaran desapercibidos en su momento puede ser la pobre calidad técnica de muchas de esas grabaciones, realizadas con medios muy austeros.
La recuperación de estos raros discos de Soul se convirtió en todo una obsesión para coleccionistas y disc jockeys. Al principio, la fuente más común para encontrarlos era en las tiendas de discos especializadas y que importaban directamente de los Estados Unidos, tales como la anteriormente citada Soul City, en Londres, Global Records, en Manchester o Select-A-Disc en Nottingham. Sin embargo, pronto se vería que tener un contacto en Estados Unidos, o viajar regularmente al país norteamericano y pasarse cientos de horas en almacenes y viejas tiendas de segunda mano rebuscando entre miles de discos sencillos, era la mejor manera de conseguir “tesoros” exclusivos.

Uno de esos coleccionistas que tuvo la suerte de viajar con regularidad a los Estados Unidos fue Ian Levine. No está de más recordar que, a principios de los años setenta, hacer un viaje transatlántico no estaba al alcance de cualquiera, no existían las ofertas de paquetes de vacaciones que existen hoy día ni los vuelos de bajo coste, sin embargo los padres de Ian tenían una situación económica privilegiada que les permitía tal cosa. Levine comenzó a coleccionar discos de Motown, así como cosas de otros sellos menos conocidos, discos que solía escuchar en programas como el de Kenny Everett en Radio Caroline, el tipo de material que solían poner a finales de los sesenta en el club Twister Wheel de Manchester, aunque él era aún demasiado joven como para que le dejaran ir allí. Se recorría las tiendas de discos y solía hacer negocio comprando cosas a dos chelines que luego revendía él por cinco, invirtiendo sus beneficios en rarezas Soul.
Cuando comenzó a viajar con sus padres a los Estados Unidos para pasar las vacaciones es cuando Ian se convirtió en un serio y dedicado coleccionista. Mientras sus progenitores se relajaban al sol y disfrutaban de la experiencia americana, el mofletudo muchacho solía pasarse el día entero escudriñando tiendas de discos y trastos viejos a la búsqueda de singles baratos. Fue en estas expediciones vacacionales cuando Levine descubrió cosas como Hit and Run de Rose Batiste en el sello Revilot o Please Let Me In de JJ Barnes en Ric-Tic, que le ayudaron a desarrollar un exquisito gusto por el Soul raro y a descubrir con gran satisfacción que estos discos “fallidos” le gustaban tanto o más que los grandes éxitos de gente como los Four Tops o Martha Reeves.

Al principio, a Levine no se le pasaba por la cabeza ser dj. Se limitaba a llevar sus cajas repletas de 45's al club Twisted Wheel para que los dj's residentes como Les Cockell pincharan por primera vez en Gran Bretaña sus “descubrimientos” ante la estupefacción general de un público devoto. Según sus propios cálculos, hacia el año 1972 Levine contaba con una envidiable colección de más de 20.000 singles, cantidad que iría en aumento en años sucesivos hasta llegar a una cifra cercana a los 60.000. Estos discos formaron la base de cualquier lista de favoritos de cualquier dj o aficionado al Soul raro, y la dieta habitual de los asistentes a clubes como el Twisted Wheel o el Torch.
Con tal masiva colección no es de extrañar que finalmente fuera el propio Levine el que se pusiera tras los platos, hecho que sucedió en el Blackpool Mecca de su ciudad natal.
Blackpool Mecca no fue sino uno más de una serie de clubes emblemáticos en los que se desarrolló el culto al Soul raro. Éste tomó el relevo del Torch, en Turnstall, Stoke-on-Trent, como a su vez éste lo había tomado del Twisted Wheel, y sería el precedente de la era dorada del Northern Soul que tuvo su momento cumbre en el Casino de Wigan.




LOS COMIENZOS DE UNA ESCENA: TWISTED WHEEL


Northern Soul Dancers


Todo comenzó más o menos en Manchester, si no tenemos en cuenta las sesiones de toda la noche que tenían lugar en el Flamingo londinense. Allí, tras la visita de Dave Godin al Twisted Wheel en 1970 y su posterior artículo para Blues and Soul, se puso de manifiesto lo que muchos ya venían constatando desde hacía tiempo: el surgimiento de todo un culto basado en los discos Soul más extraños y con un ritmo endiabladamente rápido para bailar, lo que habitualmente se hacía en las llamadas allnighters, sesiones que solían comenzar a media noche y se prolongaban hasta las primeras horas del amanecer. Estas sesiones no sólo atraían a los soulies de la propia ciudad, sino que se convertían en punto de encuentro de todos aquellos aficionados que no tenían ningún reparo en recorrer 200 ó 300 kilómetros para saber realmente qué era lo que allí se cocía, deseando conocer de primera mano si las entusiastas apologías de Godin eran fundadas. El columnista de Blues and Soul terminaba su famoso artículo así: Es mi tipo de gente, y según iba hacia la estación para coger el tren de vuelta a casa, los sonidos apenas perceptibles de la música Soul me recordaban que la sesión del domingo por la tarde había comenzado ya, y no importa las trabas que se le pongan en su camino, la música Soul, como la vida misma, sigue adelante. Porque todos y cada uno de nosotros mantenemos la fe….
Twisted Wheel ya era en el año 1964 un serio competidor para los clubes londinenses que programaban R&B tales como el Scene o el Flamingo. Su programación fue cambiando gradualmente de la música en directo a las grabaciones, y del inicial R&B al Soul. Uno de los primeros pinchadiscos que propiciaron este cambio de política musical fue Roger Eagle, considerado por muchos como uno de los pioneros en introducir los sonidos del Soul de importación entre los aficionados norteños. Curiosamente, años más tarde Eagle llegaría a decir que hubo un momento en que se sintió muy frustrado con la escena que él mismo había ayudado a crear de algún modo, cuando el anfetamínico público del Wheel le demandaba más y más discos de ritmo frenético para mantenerse en la pista bailando acrobáticamente.
El formato allnighter se consolidó como el más adecuado para el público soulie, tal como ya había sucedido en el club Flamingo de Londres. Todos los sábados, las sesiones daban comienzo a las 11 y finalizaban oficialmente a las 7,30 de la madrugada, para disgusto y preocupación de progenitores. El club de Whitworth Street se convirtió en el sitio de peregrinaje para la gente “in” del Soul, y todos lo fines de semana acudían desde todos los puntos cardinales de Gran Bretaña para escuchar lo que en sus clubes locales no podían, los nuevos descubrimientos que eran pinchados por primera vez en el Wheel. Los pinchadiscos empezaban a cobrar mucha relevancia en la escena, era habitual que apasionados coleccionistas se convirtieran en dj’s, como fue el caso de Brian “45” Phillips, cuya pasión por los discos le llevaron, primero a proveer a los dj’s del Twisted Wheel, y más tarde a ponerse tras los platos, cosa que sucedería en el periodo 1969-1970. Incluso después de dejar sus labores como dj, Brian continuó importando y vendiendo discos, y siendo uno de los proveedores habituales de la escena: era habitual encontrarme a gente sentada frente a mi casa cuando llegaba del pub, esperando para comprarme material. Ian Levine fue otro de esos proveedores de discos para las allnighters del Wheel, pero aún tendría que pasar un tiempo para que se decidiera a pinchar.
Poco después de la visita de Godin, el Twisted Wheel cerró sus puertas presionado por las autoridades locales, que denunciaban los habituales problemas de drogas que han sido siempre asociados con la escena Northern Soul.
Fueron grandes en el Twisted Wheel:

At The Discoteque de Chubby Checker
I Hurt on the Other Side de Jerry Cook
Darkest Days de Jackie Lee
There’s Nothing Else to Say de The Incredibles
Harlem Shuffle de Bob and Earl
You’re Gonna Make Me Love You de Sandi Sheldon
Gotta Have Your Love de The Shapphires
I Can’t Get A Hold of Myself de Clifford Curry
Breakin’ Down the Walls of Heartache de The Bandwagon
Boogaloo Party de The Flamingos
Ain’t Nothin’ But a House Party de The Showstoppers







This is Northern Soul: 3a parte. Golden Torch y Blackpool Mecca, es publicarà el divendres 17/04/09.

divendres, 3 d’abril del 2009

This is Northern Soul: 1ª parte



DEAN PARRISH. I'm On My Way .


Avui dia, les xarxes socials com Myspace o Facebook, faciliten la interconnexió de persones amb aficions, inquietuds o interessos similars. En l'era de les cintes cassette i de l'MS-DOS, les revistes musicals i els fanzines funcionaven com una mena de primitives xarxes socials. Corria l'any 1992, quan llegint la revista Ruta 66 em vaig assabentar que algú havia traduït al castellà el llibre Mods! de Richard Barnes, la bíblia modernista per excel·lència. Com que el llibre era de complicada adquisició si no viatjaves a Londres i, a més a més, el meu anglès deixava bastant que desitjar, vaig decidir escriure una carta al noi de Madrid que oferia la seva traducció en una edició casolana (escrita a màquina i enquadernada amb "canutillo"). Així va ser com vaig conèixer al Luis Paz, un bon amic amb qui he compartit nits inoblidables de ball i dèries musicals similars. Fa uns mesos el vaig convidar a escriure per a l'AMPLI un article sobre Northern Soul, una música que quan l'escoltem ens provoca automàticament tal estat de felicitat i bon rotllo que les oïdes aplaudeixen amb els peus i apareixen papallones de colors al nostre voltant.
Us presentem la primera part de l'article que ha escrit el Luis. Al llarg de les properes setmanes, anirem publicant els capítols successius. Esperem que us agradi.
Miss Danger.


De todas las subculturas o cultos juveniles que se han venido sucediendo a lo largo de los últimos cincuenta años, el de los aficionados al Soul raro es el que me parece más intrigante. Quizá por su origen, en el mismo centro de Inglaterra y muy alejado de las grandes urbes en las que uno supone que se originan todas las cosas; quizá por su filosofía hedonista, esa que más tarde sería explotada comercialmente con el boom de la era disco; quizá por el misticismo asociado a la figura del disc jockey, convertido en protagonista de una escena en la que descubrir “tesoros” musicales otorgaba un caché equiparable al de los propios intérpretes sino más. De lo que sí estoy seguro es de que fue el ritmo, la emoción y el sentimiento de esa maravillosa música que finalmente fue etiquetada como Northern Soul la que me enganchó para siempre y aún hoy me hace mantener la fe.



UNA DEFINICIÓN

Para comenzar, es importante conocer los orígenes y el significado del término que definiría toda la escena: Northern Soul. Bien, traducido literalmente uno puede llegar a pensar que se trata de música Soul hecha en el norte, y siendo el Soul un género surgido en los Estados Unidos, más concretamente en el norte de ese país. No es cierto. El Northern Soul debe ser de las pocas, sino la única de las subculturas que toma su nombre de la zona donde se popularizó la música asociada a ella en lugar de donde se produjo realmente esa música, a muchos kilómetros de distancia y con un océano de por medio. Fue en el industrializado norte de Inglaterra, en los clubes de baile de ciudades como Bolton, Manchester, Stoke-On-Trent, Wolverhampton o Blackpool, donde los aficionados al Soul comenzaron a demandar nuevos sonidos bailables en la onda Motown, pero a los que sus oídos no estuvieran tan acostumbrados. Nowhere To Run estaba muy bien, pero era relativamente fácil de conseguir, cualquiera podía tener el single de Martha & The Vandellas, sin embargo un single importado como Open The Door To Your Heart de Darrell Banks le confería a uno cierta exclusividad y respetabilidad entre los que sabían del asunto, y de esto se dieron cuenta muy pronto los disc jockeys de la escena Soul.




DARRELL BANKS. Open The Door To Your Heart.






El porqué del arraigo de la música Soul en el norte de Inglaterra es un tema que daría mucho que hablar y quizá nos desviaría demasiado del asunto que nos ocupa, pero a grandes rasgos se podría decir que el ritmo de las modas y tendencias en los años sesenta no era ni mucho menos el que puede haber hoy, donde se generan y se entierran de un día para otro. Y tampoco era lo mismo vivir en un capital cosmopolita como Londres a hacerlo en una pequeña ciudad a doscientos o trescientos kilómetros de distancia. Las modas que se generaban en Londres podían tardar en arraigar en esas pequeñas ciudades, donde las oportunidades para estar a la última eran mucho más escasas. Hacia el año 1964, hubo una escena juvenil que saltó a las portadas de los periódicos por sus enfrentamientos en las playas del sur de Inglaterra durante los días festivos contra los rockers, se trataba de los mods.

Pero cuando la prensa descubrió el hasta entonces culto secreto de los mods, resulta que éstos no eran más que jovencitos aburridos y con ganas de jaleo que se habían apropiado de la estética, la música y la filosofía de vida que los originales trataban de mantener de una manera totalmente elitista. La exposición y el escarnio al que se vieron sometidos los mods tuvo como consecuencia que los faces, los originales, abandonaran o se recluyeran aún más, pero también que todo lo relacionado con el culto mod se diera a conocer a nivel masivo, aunque en ocasiones bastante desvirtuado. Sea como fuere, en el año 1965 se puede decir que lo mod estaba prácticamente finiquitado en Londres, pero no era así en Manchester, por ejemplo.



ALTON ELLIS. Get Ready For Rocksteady.

Los mods adoraban la música negra, sobre todo el R&B, pero también estilos como el Rocksteady y el Soul. Los chicos norteños que iban de mods captaron la filosofía hedonista de éstos, dedicados las 24 horas del día a parecer y ser cool, coleccionar discos y pasarse las noches bailando en los clubes, y desde luego no había mejor música para bailar que el Soul.
Visto en retrospectiva, parece que dentro de las modas y estilos musicales que se sucedieron en los años sesenta, 1967 tiene reservado su lugar en la historia como el año de la psicodelia, y a veces se tiene la errónea impresión de que todos los grupos o solistas del mundo musical, ya fueran de uno u otro estilo, se vieron sumergidos en una vorágine colorista y alucinógena, con el disco Sgt. Peppers and the Lonely Hearts Club Band de los Beatles como referencia omnipresente.
Desde luego es una visión muy simplista, y ni tan siquiera se puede aplicar a Londres, claro epicentro cultural a mitad de los años sesenta, donde un todavía reducido número de “creyentes” del underground comenzaban a darse cita en clubes como el UFO de Tottenham Court Road. El Soul todavía era grande y enormemente popular en el año del verano del amor y no dejaría de serlo durante la última parte de la década. Las estrellas emergentes como Aretha Franklin, Otis Redding, Sam & Dave, y un largo etcétera, no hacían sino que testificar el buen momento de un estilo que se había consolidado tras el éxito de sellos como Motown, Chess o Atlantic. Si en Londres las preferencias musicales en las programaciones de los clubes iban cambiando paulatinamente al ritmo de la nueva moda underground o psicodélica, los clubes del norte se resistían, y una banda como los Pink Floyd de Syd Barrett, era habitualmente abucheada y saludada con el lanzamiento de todo tipo de objetos en sus actuaciones fuera del circuito londinense. En resumidas cuentas, en los clubes del norte de Inglaterra aún se veían muchas más camisas Ben Sherman que con motivos paisley.

La popularidad de la música Soul dio lugar a que se abrieran tiendas de discos especializadas en las que podían adquirirse vinilos de importación, así como el material editado por los sellos nacionales. Una de esas tiendas, Soul City, en el barrio londinense de Covent Garden, regentada por Dave Godin, periodista musical para la revista Blues and Soul y gurú de la música negra en general, tuvo mucho que ver con la acuñación del término Northern Soul.
La muy británica costumbre de los aficionados al fútbol de acompañar a sus equipos allá donde jueguen, atraía cada sábado a muchos de esos supporters a la capital inglesa venidos de todos los puntos cardinales de la Gran Bretaña, principalmente de ciudades del norte. Muchos de estos chicos compartían su afición por el fútbol con su amor por la música Soul, y aprovechaban estos viajes a Londres para ampliar sus colecciones y hacerse con las novedades en forma de singles que Godin ponía a disposición en su tienda. Los empleados de Soul City notaron cierta tendencia de estos jóvenes norteños a preguntar por grabaciones antiguas, o contemporáneas que estuvieran en la onda rítmica del sonido Motown, en lugar de las que más en boga estaban en ese momento en las listas americanas de música negra, donde los sonidos funk se estaban imponiendo.


¿Pero a quién se le ocurrió realmente el término Northern Soul? Todas las informaciones parecen coincidir en que fue el propio Godin el que se lo inventó, sin embargo un muchacho llamado Paul Clifford, hijo de uno de los dependientes de Soul City a finales de los sesenta, reclama para su padre el honor de haber acuñado el término: Mi padre me dijo que fue a él a quien se le ocurrió el término Northern Soul. Él y Dave Godin eran muy amigos, como uña y carne. Cuando empezó en la tienda, también comenzó a vender discos a través de una lista que enviaba por correo. Clasificaba los discos por géneros, y algunos de ellos los catalogaba como Northern Soul, otros como Floaters, y así. Así que parece ser que fue Arthur Clifford, que era como se llamaba el padre de Paul, quién debe llevarse los honores. Arthur, también conocido en la escena Soul londinense como Cliff Clifford, fue secretario de la UK Otis Redding Appreciation Society y tenía pensado visitar a Otis precisamente la semana en la que éste falleció en accidente aéreo. Había planeado incluso quedarse una temporada en los Estados Unidos, sin embargo la tragedia le hizo reconsiderar el asunto y se quedó finalmente en Londres, donde terminó trabajando durante los sábados en la tienda de Godin.
Aquellos aficionados al Soul raro que venían del norte de Inglaterra buscando música de sellos como Okeh!, Verve, Cameo Parkway, Stateside, Mirwood, etc., no tenían que andar rebuscando demasiado, iban directamente al cajón marcado como “Northern Soul” y allí sabían exactamente lo que iban a encontrar. Cualquier cosa publicada por las compañías antes citadas entre 1963 y 1967 era firme candidata a engrosar las filas de ese cajón.


... Continuarà.


Northern Soul Dancers.



JUDY STREET. What.


This is Northern Soul: 2a parte. Un Sonido: Es publicarà a l'AMPLI el divendres 10/04/09.

Autor: J. Luis Paz Grajera.
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